Me llaman Tat un diminutivo de Montserrat.
Soy Terapeuta y Arterapeuta Gestalt.
Formada en Psicología Contemplativa Budista (Karuna Training).
Pintora, escritora y creativa.
Iniciada en 1986 en Surat Shab Yoga (Yoga de la Luz y el Sonido).
En el año 1998 y después de estar 20 años trabajando en el ayuntamiento de L’Hospitalet dejé mi profesión como técnica deportiva y me dediqué al arte.
Al arte de vivir y a intentar vivir del arte.

En el año 2011 registré la marca ArtdeTat®, pionera en España en ofrecer artículos con imágenes de Chakras, Mandalas y Yantras de los que soy autora y en el año 2010 la editorial mtm editó mi primer libro “Los Chakras, mandalas de energía”.

En enero del 2017 «descubrí» por las letras hebreas, me cautivaron por su elegancia y por la profundidad que percibía en cada una de ellas; cuando las miro tengo la sensación de que cada letra está en meditación, como si fueran un puente entre el cielo y la tierra; me enamoraron y decidí pintar los 72 Nombres de Dios.

Los Mandalas son utilizados en muchas culturas y tradiciones como instrumentos de contemplación de la divinidad, para la meditación y la oración.
Los Nombres de Dios, son códigos que nos conectan con cualidades divinas de una alta vibración trascendente i que representan la creación del mundo.

Cada Nombre de Dios, que es la voluntad divina expresándose a sí misma, lo he pintando en el centro de un mandala que es la representación simbólica de la divinidad.


Durante el proceso de creación leí textos sobre las letras hebreas, me fascinó saber de la profundidad que hay detrás de la forma, de la alta vibración de los Nombres, del simbolismo que esconden…  Sigo leyendo, aprendiendo, descubriendo… y teniendo la clara sensación de estar tocando algo muy profundo y sagrado, de estar tocando algo bendito.

Actualmente estoy trabajando en dos proyectos uno pintando «Los 72 genios de la Kabala»  y junto con el cabalista Horacio Zabala de Brasil creando un juego de cartas de las letras hebreas, donde el aporta los textos y yo las imágenes.

Todo este proceso de cambio constante es la savia que me nutre e inspira para seguir aportando mi granito de arena para que haya más belleza en el mundo.
Doy gracias por ello.